El mundo acuático. Buceo en Roatan, Caribe.

 Rodeando la isla está el segundo sistema de arrecifes de coral entre los más grandes del mundo, después del australiano. Un mundo repleto de corales, esponjas de colores, cavernas coralinas y hasta restos de naufragios; de aguas prístinas, donde nadan tiburones, delfines, meros, pulpos, caballitos de mar y una centena de peces diferentes. Todo esto, a una temperatura perfecta, de unos 20 grados promedio, cualidad que no hace necesario el uso de trajes.

 

Tanta maravilla, además, alcanza para los miles de buzos que llegan cada año a Roatán, pues en la isla existen más de 50 sitios donde sumergirse.

Si usted tuviera que optar sólo por uno, lo más probable es que eligiera el célebre Mary s Place, afamado por sus túneles y grietas, por donde es posible nadar sin riesgo.

Para quienes busquen iniciarse en el buceo y quieran ahorrar algo de dinero, el dato es hacer el curso básico en alguna de la decena de escuelas de West End. Comparado con otros sectores de la isla, aquí podrá ahorrar hasta 150 dólares y pagar sólo 200 por los mismos cinco días de instrucción.

Ahora, si prefiere permanecer en la perfecta playa de West Bay y obtener un servicio de primer nivel, no dude en bucear con la sucursal de TGI Diving en Roatán, que ofrece bautizos por 50 dólares y, para avanzados, buceos nocturnos desde 35, y entre tiburones por 90.

Si ser hombre rana no le va, pero sí los paseos en el mar, entonces no dude en gastar un día entero en recorrer los famosos Cayos Cochinos, 60 pequeñas islas, algunas de hasta 50 m2, que no son más que una palmera rodeada de arena. El tour cuesta 100 dólares, más 10 extras por impuesto de ingreso.

Por supuesto, hay muchas más actividades acuáticas en la isla. Para el windsurf, vaya al exclusivo sector de French Bay, donde las clases de una hora cuestan 100 dólares. Aquí también hay buenos sitios para hacer snorkel y hasta olas para los que comienzan en el surf.

Y si aún quiere más alternativas, anote: Roatán cuenta con excelentes circuitos de mountain bike, un selvático parque de paintball, Monkey Kombat; paseos en submarino, cabalgatas y Gumbalimba, un gigantesco jardín con puentes colgantes, monos y tucanes. Cuidado con el llamado “parque de las iguanas”, que no es más que una casa repleta de cientos de estos bichos, con mal olor, y recomendable sólo para los miembros del club de amigos de estos reptiles.

Es probable cansarse de sólo leer todo lo anterior, por eso es buena idea terminar esta nota, o un día en Roatán, paseando en alguno de los buenos bares de West End. Con piso de arena y la mejor puesta de sol, los más clásicos son Sundowners y Purple Turtle, aunque el mejor secreto es un local pequeño, oculto en el extremo norte de Half Moon Bay. Para llegar más fácilmente pregunte por Diego, un uruguayo con muy buena mano para los cócteles.

Los bares, eso sí, cierran temprano, y a la medianoche muchos parten hacia Foster s, la bamboleante discoteca del comienzo de esta nota. Si aún no se ha derrumbado, no dude en ir cuando visite Roatán.

Diario La Nación, 23 de Diciembre de 2007

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